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Tuesday, February 2, 2016

A Cochabamba, por el Salar

*Este post ya no es actual pero justo se lo ha traducido. 
Buenos anuncios! Tenemos nuestra carpa nueva! La directora del programa de estudios de Lucy la ha traído de los EEUU. Ahora estamos listos para empezar la próxima etapa de nuestro viaje.


Al fin, decidimos viajar de Tupiza a Cochabamba mayormente por bus. Compramos un "nylon" de 3x3m, pero era más para emergencias porque no estábamos seguro que nos iba a proteger del viento fuerte y la lluvia del altiplano. 

Queríamos aprovechar el hecho que nuestra ruta iba a pasar por el Salar de Uyuni. El martes en la tarde, pusimos las bicis encima de una flota y salimos a Uyuni. 


     Bicis en el techo

El llegar a una cuidad desconocida a las 3:00 de la mañana nunca es divertido, aunque lo habíamos hecho una vez antes, en Suecia. Manejamos por un rato buscando un hotel y, después de unas vueltas del área, encontramos uno y nos acostamos inmediatamente. 

En la mañana, cuando Lucy buscó su cuchara para desayunar, descubrió que no estaba en su bolsa de manubrio. Registró todo su equipaje pero no la encontró. Por alguna razón, después de perder la carpa, la pérdida de la cuchara era demasiado para aguantar. Nuestro viaje había empezado a sentir sin norte...viajar sin carpa, en flota, sin metas. 

A pesar de estos desafíos emocionales, habíamos venido a Uyuni para conocer el salar, entonces salimos en bici al mediodía y, después de 25km de calle plana y asfaltada, llegamos a la entrada al Salar! 


De verdad, todavía teníamos 10km más de calle de tierra llena de calaminas y con un viento adelante fuerte para llegar al sal. 

   La tierra alrededor del Salar también es planísima y muy abierta.

Llegamos al salar, pero no era lo que nos imaginamos. Primero, no era blanco! Y todos los blogs de cicloturistas hablan de que el salar es tan plano, tan suave etc, pero el superficie era más como asfalto  terrible. 

       Una sección larga cubierta completamente con bultos

Manejamos unos kilómetros pero, porque ya era la tarde, volvimos a acampar en la tierra (es muy difícil acampar en el sal). Decidimos ver la fuerza de nuestra nylon contra el viento. 


La carpa sobrevivió, pero tuvimos suerte que no llovió. En la mañana, manejamos hacia el volcán Thunupa, al otro lado del salar, unos 80 o 90km. Esa mañana aprendimos que manejar bici en el salar es muy, muy aburrido. Después de 25km bajo del sol fuerte con la luz reflejada en el sal abajo, el superficie totalmente plano pero totalmente no suave (por las grietas constantes en el sal) y la vista que nunca cambia, estábamos dudando que pudiéramos aguantarlo hasta el otro lado.


      Manejando aburrido

Pero, un amigo nos recomendó visitar al volcán, así seguimos. 

       Cuándo? Cuándo!?

En fin, el volcán valió la pena manejar en el salar. Dormimos en un hostal construido de sal y, en la mañana, caminamos en el volcán, hasta 4400m. Las vistas del salar y del volcán eran increíbles.


     Su espalda no está acostumbrada a llevar una mochila!

 Y, por casualidad, nos encontramos con algunas personas que Lucy conoció en Cochabamba en el mes pasado. Eramos las únicas personas en el volcán esa mañana! Ellos nos pasaron más tarde en el salar y sacaron esta foto -- raro por tener nosotros dos manejando. 


Después de la caminata, cruzamos el sal otra vez, para llegar a la Isla Incahuasi. Todos los tours paran allá. 

      Pareció más como una estación de servicio que el Salar de Uyuni! 

Después de comprar boletos para entrar a la isla, manejamos al otro lado para acampar afuera del viento. Desafortunadamente, el viento cambió dirección durante la noche así que el nylon hizo mucho ruido por toda la noche. 

La próxima mañana, empezamos nuestro último día en el Salar. Estábamos muy listos para un cambio de vista y superficie. No hay muchas veces cuando pensamos que sería mejor viajar en auto, pero el salar es un ejemplo. Es demasiado grande y monótono para bici. Un día, sí, pero 200km es demasiado. Para pasar el tiempo este día final en el salar, decidimos contar una historia de cada año de nuestras vidas. Pero llegamos a la orilla cuando estábamos hablando de nuestros octavos años.

Después del salar, las calaminas de la calle de tierra nos costaron mucho...pero todavía estábamos feliz por el cambio. Manejamos a Uyuni otra vez, para esperar el tren. Solo hay unos trenes cada semana pero, por suerte, había uno esa noche, a la medianoche. Pero la boletería no iba a abrir hasta las 11:00, entonces pasamos la tarde afuera de la estación. Después de cocinar la cena, la sala de espera se abrió y entramos, solo para descubrir un letrero con disponibilidad de boletos...."agotado - agotado -agotado." Después de esperar tantas horas! Por qué no poner este letrero en la ventana? Corrimos al área de buses para ver si todavía había salidas a Oruru y conseguimos un bus saliendo en diez minutos. Reempacamos rápidamente y subimos. Pero en el caos dejamos nuestra Platypus (botella plegable) afuera de la estación.  

Llegamos a Oruro a las 2:30 de la mañana, y manejamos a la casa de una pareja que Lucy conoció durante un viaje con su programa de estudios. Estaban tan amables a abrir su casa a nosotros a las tres de la mañana y preparar comida deliciosa el próximo día. Dejamos las bicis con ellos mientras fuimos a Cochabamba para recoger la carpa nueva. Ahora estamos en su casa otra vez, preparando para un viaje de bici de dos semanas, antes del carnaval de Oruro. 

Nuestro plan es ir hacia el oeste, a Chile, cruzar la frontera en Pisiga, ir al norte en Chile, pasando por unos parques nacionales y reentrar a Bolivia en Tambo Quemado. Es una área de volcanes y mucha actividad geotermal. Esperamos pasar el cumple de Lucy en aguas termales! Al volver, vamos a pasar la montaña más alta en Bolivia, Sajama, más de 6500m. Estamos emocionados salir en bici otra vez!


Perdida: una carpa amada

*Este post ya no es actual pero justo se lo ha traducido. 
Sí, nuestra carpa está perdida. Y cuando estás viviendo en tu bici, perder la carpa es como perder la casa. Nuestra carpa fue hecho de mano por Adie, la carpa interior para nuestro primer viaje en bici hace unos años y la carpa exterior, hecho específicamente para este viaje. 

Desafortunadamente no tenemos mucha esperanza de que vamos a encontrar la carpa, entonces estamos en Tupiza otra vez. Hemos pedido una carpa nueva en los EEUU y la directora del programa de estudios de Lucy va a traerla a Cochabamba. Por suerte ella está regresando este fin de semana. Nuestros planes han cambiado, pero solo vamos a estar sin carpa por una semana. Solo tenemos que regresar a Cochabamba para recoger la nueva. Pero, por supuesto, estaremos sin carpa hecho por Adie por siempre.

Aquí la historia: salimos de Tupiza temprano el domingo, pensando en estar en calles más o menos vacías por 8-10 días hasta San Pedro de Atacama. Pasamos ocho horas subiendo 1300m, lentamente y dolorosamente, en un camino de tierra. Pero después de esta subida, no estábamos en el altiplano, como esperamos. Lo que hemos aprendido en nuestra primera semana de viajar en bici es que Bolivia casi nunca es plano, aunque esta región se llama el alti-PLANO. De la cumbre vimos una bajada larga hacia una quebrada seca, con montañas y valles por todos lados. 


     Qué roca!

     Llegando a 4000m...pero nos falta 300m más!
    Curvas y curvas

Llegamos a la cumbre a las 5:00, y empezamos a bajar, pensando en encontrar un lugar más protegido en la quebrada. La bajada era mas desigual que la subida: muchas piedras y arena. Solo estábamos feliz por estar bajando y no subiendo esta calle terrible! Pero no sabíamos lo que iba a venir...

      El descenso inevitable

Al llegar al fondo, encontramos una comunidad pequeña de agricultores de llamas. La familia que tenía la única tienda nos invitó a acampar en su patio. Pero cuando fuimos a armar la carpa, descubrimos que la carpa ya no estaba agarrada detrás de la montura de la bici de Adie! Noooooo! La buscamos cerca de la casa, pero nos dimos cuenta de que se había caído durante la bajada de 6km. Decidimos buscarla a pie, porque después de todo el día subiendo en bici, no podíamos pensar en manejar más.

Una ambulancia nos pasó pero estaba con paciente así no pudo llevarnos. Caminamos y caminamos, buscando en el camino y a ambos lados, esperando que la carpa iba a estar detrás de cada curva. Casi no nos sentimos la altura de 3800-4300m. Continuamos, porque el regresar significaría perder esperanza de encontrar la carpa, aunque vimos tormentas y relámpago al sur y al oeste.

Tres cuartos de la distancia a la cumbre, Adie decidió correr hacia la cumbre porque no había mucho más luz. Lucy continuó caminando por su ligamento de corva débil. Después de un rato, una camioneta la llevó hacia la cumbre y nos encontramos en la cumbre, pero sin carpa. Estaba oscuro y hacía frío cuando empezamos a bajar caminando. Caminamos rápidamente por las tormentas que podíamos ver. Era muy muy linda ver las nubes oscuras y el cielo anaranjado después del atardecer y los relámpagos. Pero teníamos miedo también. Desafortunadamente había pocos autos bajando en esa hora. Unos no pararon para nosotros, y los que pararon no tuvieron campo. Era una carrera de bajar antes de que vinieron las tormentas. El relámpago nos acercó. Un rayo chocó con la tierra muy muy cerca. Al mismo instante, empezó a llover y granizar fuertísimo. Empezamos a correr, en oscuridad completa menos que la luz débil de nuestras linternas y la luz fuerte de relámpago cerca. El camino se volvió a un río, y corrimos y corrimos, más y más mojados. Después de dos kilómetros, vimos la luz de una casa adelante y pronto llegamos, sucios, mojados y agotados, a la tienda. La familia había movido nuestras bicis a un cuarto vacío. Ellos nos miraron mientras hicimos una cama en el rincón y después nos trajeron un plato de sopa. La generosidad de los Bolivianos es tan grande! Y que gringos locos les parecimos!  

En la mañana, empacamos nuestras cosas y pensamos en las opciones. La única era volver a Tupiza. Todo esa subida por nada! Subimos los 6km otra vez, buscando la carpa, pero no la encontramos. La bajada a Tupiza tardó 2.5 horas, y estábamos muy incómodos por la desigualdad del camino. 



      Subiendo otra vez

Ahora, estamos pensando en ir al Salar de Uyuni, mientras volvemos a Cochabamba. Probablemente vamos a usar una combinación de bicis, trenes y buses para volver. Los últimos días han sido muy difíciles, pero la experiencia nos ha enseñado humildad en varias maneras. Y siempre vamos a asegurar bien el equipaje en las bicis!


Si estamos en una ciudad, vamos a comer fruta! 

Wednesday, January 20, 2016

Returning to Cochabamba, by way of the Salar

Good news, everyone! We have a new tent! The director of my study abroad program returned to Cochabamba on Monday and brought with her the tent that we had sent to her in the US. We managed to get back to Cochabamba on the same day, spent a morning seam sealing it, and now are ready to take off on the next leg of our Bolivia tour!

In the end, we decided to travel from Tupiza to Cochabamba mostly by bus. We did buy a 3x3m tarp in Tupiza, but it was really more of an emergency shelter, as we weren't entirely confident that it would protect us from the strong winds and rain of the altiplano. 
Nevertheless, we wanted to take advantage of the fact that our route would take us right past the Salar de Uyuni, the largest salt flat of Bolivia, so we wanted to be prepared to camp. On Tuesday evening we loaded our bikes on top of a bus and set off for Uyuni!
     Watching nervously during the bike loading process. 

Arriving at 3am in an unfamiliar city is never particularly enjoyable, though we'd done it once before in Sweden!, but we climbed on our bikes and set off in search of a hostel. We found one with a space after a few laps around the bus arrival area and soon collapsed into bed. 
The next morning, when I (Lucy) went to get my spoon to eat a breakfast watermelon, I discovered that it was no longer in my handlebar bag! Immediately distraught, I searched all my bags, but it, like the tent, was gone. Though I'd managed to keep it together when we lost the tent, somehow the disappearance of my spoon tipped me over the edge. The little world that we are trying to create for ourselves on the road felt like it was crumbling around us, and I felt my will to go on sapping out of me. I said in the last post that losing our tent was like losing our home, but until losing my spoon too, I hadn't really grasped the emotional toll that that would have on me. Our trip had started to feel very purposeless - taking buses and staying in hostels isn't what we came here for! And though we could be biking and camping with our tarp, the insecurity of traveling without a trustworthy shelter made that option not very attractive. 

Despite the emotional challenges, we had come to Uyuni to see the Salar and we couldn't miss it! So we set off on our bikes at about midday in search of salt. After about 25km on a flat, paved road, we reached the so-called entrance to the Salar!

Of course, this actually meant that we had about 10km on bumpy dirt or gravel with a strong headwind before actually reaching the salt flat. 
   Even on dirt, the landscape was incredibly flat and open!

We made it to what we thought was the Salar, but it turned out not to be what we were expecting! For one, it wasn't white! And though all the cycle tourist blogs we'd read raved about how flat and smooth the salt was, we actually found it to be more like bad, bumpy, cracked pavement. 
       One of the many sections covered with lots of tiny bumps!

We rode a few kilometers but, given that it was already late afternoon, decided to turn back and camp on the dirt. Rather than returning to the entrance town to stay in a hostel, we wanted to test out the tarp to see what it was capable of. 

The tarp stood up to the strong altiplano wind pretty well, though we were lucky it didn't rain! The next morning we set off toward the Volcano Thunupa on the other side of the Salar, which we thought to be about 80-90km away. Our main lesson of the morning was that riding on the Salar is, frankly, very boring. With the sun beating down above and reflecting up from below, an endlessly flat, never-changing view, and continual hexagonal cracks making the riding always a bit rough, by 25km we were doubting whether we could actually bear to make it to the other side. 
      Adie found his best bored riding position!

But a friend had strongly recommended visiting the volcano, so, after a deliberative snack break, we decided to push on. 
       Can't we just be there already?!

In the end, the volcano was worth the boredom of riding on the Salar. We slept in a hostel built of salt, then hiked up to about 4400m the next day on the volcano. Both the views down to the Salar and up to the colorful crater were incredible.
     Adie's back was not used to carrying a backpack!

 And, we happened to run into someone I knew from Cochabamba while on the hike, who later passed us again while we were riding that afternoon! She took the following photo, a rarity with both of us in it...

After the day hike, we headed back out to the salt and crossed to the Isla Incahuasi. It is one of the major tourist stops, and was crowded with jeeps when we got there!
       Everyone hanging out at the salt beach. 

 After buying our entrance tickets, we cycled around to the back side and found a somewhat secluded spot to pitch the tarp. Unfortunately the wind changed direction during the night, so we endured a lot of tarp flapping, but overall it was a fairly successful night of camping. 

The following morning, we set out for our final day on the Salar, woohoo! We were very much ready for a change of scenery. There are very few times/places when we think it would be better to be traveling in a car, but the Salar was definitely one of them. It is just too big and monotonous for bikes. A day might be okay, but 200km was too much. We survived the last morning by telling stories to each other, one story from every year of our lives. We only got to about age 8, but it occupied us for quite a few hours! 

Transitioning from the Salar back to washboard managed to make me wish for the salt, but soon we reached pavement and were able to breathe a sigh of relief! We headed back to Uyuni, planning to catch one of the very infrequent trains that was to pass through that night. We discovered that the ticket office wasn't going to open until 11pm, so we chilled outside the station all afternoon. After cooking dinner, we discovered the waiting room had been opened, so we moved our stuff inside to wait the last few hours. Unfortunately, upon doing so, we noticed a board with ticket availability that was covered with the word "agotado"- sold out! No! All that waiting, only to find out there wasn't any space left on the train. Dejected, we rushed over to the bus area to see if there was anything we could catch to Oruro. Luckily, there was a bus leaving ten minutes later. We hurriedly consolidated our belongings, then shoved our bikes into a bottom compartment and hopped on. Unfortunately, in the chaos, we left Adie's Platypus water bag at the train station...yet another item lost for good.

We arrived in Ouruo at 2:30am and biked to the house of a couple that I had met during one of my  trips with the study abroad program. They were gracious enough to take us in at 3am, give us a bed, and feed us delicious food the next day. We left the bikes with them when we went to Cochabamba to pick up the tent, and now are back at their house readying ourselves for a two-week trip before coming back to experience Carnaval. 

Our plan is to head west to Chile over the next few days, cross the border at Pisiga, then head north through some Chilean national parks before crossing back at Tambo Quemado. It is an area of volcanoes and lots of geothermal activity. We are looking forward to (hopefully) celebrating Lucy's birthday in a hot spring! Then we will check out the highest mountain in Bolivia, the volcano Sajama, 6500ish meters, before finishing the loop back to Oruro. We are very excited to be getting out on the road again!

Sunday, January 17, 2016

De Tarija a Tupiza

Jueves, 5 de enero


Empezamos temprano, saliendo de la casa de nuestro anfitrión a las 7:30. Después de desayunar en la calle, salimos de Tarija. Las bicis sentían muy pesadas. Manejamos hacia San Lorenzo. Era interesante porque habíamos hecho la misma ruta algunas días antes con nuestro anfitrión y su club del ciclismo. 

San Lorenzo con ciclistas tarijeños

Es raro pedalear por la misma ruta sin peso y con peso, y nos hizo dar cuenta de la diferencia entre manejar con todo el equipaje, aunque era asfaltado y más o menos plano! Antes de llegar a San Lorenzo, doblamos a la carretera a Potosí. El primer 25km era plano, pero Adie se pinchó. 



Llanta parchada, empezamos a subir. Nuestra velocidad era 5-6kph, y no cambió, por seis horas. La subida nos pareció eterna. A la una, nos sentimos cansados y nos dolían los músculos. Nos sentamos al lado de la calle, Adie casi durmiendo en su asiento de campamento. Pero comimos chocolate y pichamos un poco de coca, antes de compartir masajes de pierna muy dolorosas. 




Pronto, pareció como si estuviéramos cerca a la cumbre. Pero, al llegar a la "cumbre" nos dimos cuenta de que solo era una mesa y, después, la subida continuó. Podíamos ver zig-zags de la calle subiendo una montaña, antes de desaparecer, probablemente en el túnel de lo que habíamos oído. 




Después de unos zig-zagas, la velocidad de Lucy empezó a bajar. Poco después, paró y escupó su coca, diciendo "necesito azúcar! Nunca en mi vida he querido azúcar como esto!" Es chistoso porque por todo la semana y el semestre, Lucy había pensado que mucha de la comida y las bebidas aquí eran demasiados dulces. Por ejemplo, se conoce Tarija por su vino, pero todo es muy, muy dulce. Pero de dulces, solo teníamos unos kiwis, higo seco y un poco de chocolate amargo. No estábamos pensando en dulces cuando compramos comida! No nos acordamos el azúcar de maple que la mamá de Lucy nos había dado. Lucy dijo que finalmente pudo comprender porque a los cicloturistas les gustan Snickers (algo Adie ha sabido desde su viaje en bici en Francia y España en 2011).



Continuamos, intentando pensar en la vista y no en nuestras piernas. Podíamos ver todo lo que habíamos subido, incluyendo el valle de Tarija. Una vez, un cóndor enorme voló cerca, flotando en el aire adelante de nosotros. Lo vimos como señal de buena suerte; sí podíamos terminar la subida! 




 Y sí, terminamos, a las 4:00 de la tarde, después de 6 horas y 1600 metros de subir. Fue la subida más larga de nuestras vidas. 



También, encontramos un arroyo para llenar nuestras botellas, antes de entrar al túnel. Desafortunadamente, al otro lado, descubrimos que habíamos olvidado uno de las botellas allá, así Adie tuvo que volver para recogerlo. 


Bajamos, buscando lugar para acampar. Después de una noche nerviosa durante nuestra viaje de prueba cerca de Cochabamba, decidimos que, en áreas pobladas, sería mejor pedir permiso de alguien para acampar. Entonces, con un poco de ansiedad, paramos en la primera casa y preguntamos a una mujer si había buen lugar cerca. Después de un poco de confusión, ella dijo, "adentro" y nos mostró un cuarto que se estaba construyendo. Tenía piso de piedra, pero ofreció protección del viento y la lluvia. Le agradecimos y estábamos desempacando cuando entró llevando un colchón y mantas. Después, cuando ella vió nuestra estufita, nos ofreció el uso de su cocina para cocinar la cena! La cena fue un plato nuevo para nosotros, inspirado por nuestro anfitrión en Tarija: harina de maíz con queso y verduras. 


Miércoles, 6 de enero

En la mañana cocinamos avena, pero todavía no recordamos el azúcar de maple! Salimos y, pronto, salimos de la carretera. Manejamos en un valle largo por una calle asfaltada y tranquila.


Después de unos kilómetros, la calle cambió a tierra. También empezamos a subir otra vez. Subiendo en una calle de tierra es muy lento y había más y más tráfico. Muchos vehículos tenían banderas bolivianas, y nos dimos cuenta de que estaban en ruta a ver el Dakar, que estaba pasando por Villazón/Uyuni. 


Después del almuerzo, terminamos la subida, llegando a la altura de 3600m, y encontramos la oficina de guardaparques del Parque National de Sama. Sabíamos que el parque estaba cerca pero no sabíamos los detalles. Paramos para pedir agua y los guardabosques nos dijeron que había lagos con varios tipos de aves, dunas de arena, etc. Descendimos hasta los lagos y doblamos antes del primero, pensando en pasar la tarde paseando por los lagos antes de llegar otra vez a la carretera. El valle era impresionante, largo y plano con montañas a todos lados. 






Vimos muchos pájaros, pero no vimos flamencos (según los guardabosques, hay). Continuamos alrededor del lago, y la ruta empeoró y no era tan plano que habíamos pensado. 

Eventualmente nos dimos cuenta de que teníamos que acampar. Buscamos la primera casa, pero no había gente. Continuamos al pueblo cerca, pero pareció casi abandonado. Por fin, encontramos una abuelita, pero era ciega y sorda! Seguimos buscando y encontramos todo el pueblo, en la iglesia. Era el 6 de enero, último día de Navidad, y habíamos llegado durante la misa! Cocinamos la cena y miramos el relámpago sobre las montañas al otro lado del valle. Después de la misa recibimos permiso para acampar al lado de un edificio municipal.


Jueves, 7 de enero

Continuamos nuestro circuito de los lagos, parando para jugar en las dunas.


Después de cruzar el valle, bajando a una altura de unos 3200m, empezamos a subir, en tierra de baja calidad. Por suerte, cuando volvimos a la carretera, era asfaltada! Pero después de un rato, la asfalta desapareció. Después de la cumbre (3800m), bajamos al pueblo de Yunchará. Había un poco de lluvia, y almorzamos en un comedor. Afuera de Yunchará, estuvimos muy sorprendidos por encontrar una bajada enorme en un gran valle!



El descenso duraba 25km....


Pero mas importante, bajamos a 2600m, perdiendo 1200m de subida durísima! Era como nunca habíamos visto antes. 

Al fin de la bajada, había un pueblo, Tojo, donde llenamos todos nuestras botellas de agua, porque alguien nos dijó que al otro lado del valle había una subida "igualito" a la bajada. No! Esto es el problema cuando no tienes mapas topográficos...nunca sabes como va a ser la ruta. 

Viernes, 8 de enero

En la mañana, tratamos de empezar temprano, pero Lucy descubrió que se había pinchado su llanta. Esto es un problema de acampar entre cactus! 


Empezamos a subir a las 7:30, y subimos unos cientos de metros, antes de descubrir otra bajada! Después, la ruta siguió un río por unos 20km, entonces no empezamos la verdadera subida hasta las 9:00. 


Por suerte, la subida era menos pendiente y tenía menos curvas que la bajada del día antes. Continuamos a ver muchos autos con banderas y adhesivos de Dakar, pero este día, volviendo a Tarija. La subida era larga y caliente y fuimos de 2600m a 3400m, antes de llegar a una cumbre...el altiplano! 


El altiplano pareció muy plano después de nuestros días en las montañas. Nos descansamos y filtramos agua en la sombra de un árbol, la primera sombra que habíamos visto en horas. Después, tomamos la carretera (asfaltada) hacia Tupiza. 


Seguimos una tormenta eléctrica en la distancia. No sabíamos la distancia a Tupiza, pero imaginamos que había unos pueblos en la ruta. Lo que no imaginamos era encontrar una bajada enorme! Otra vez! Noooo! Era divertido descender en ruta asfaltada -- hicimos 70kph -- 10 veces más rápido que nuestra velocidad promedia de los últimos días. Pero bajamos mucho, casi hasta la altura de Tojo, donde habíamos empezado el día. 


En un pueblo después de la bajada, paramos en la plaza para botar nuestra basura, que incluyó uno de los Crocs de Adie - había perdido el otro sin darse cuenta durante la subida. También consultamos nuestro mapa y pareció que Tupiza no estaba en el altiplano como pensamos, sino en el valle. Con la distancia que habíamos hecho durante el decenso, nos faltaron solo 25km más a Tupiza. Aunque ya eran las 5:00, decidimos tratar de llegar, el sueño de una ducha motivándonos!


Había un viento adelante, y más cerros que esperamos, y era 30km no 25, pero llegamos por fin, agotados y sudorosos, a las 7:15pm. Encontramos un hotel, con baño privado (para lavar la ropa en paz) y cenamos, antes de acostarnos. Este día: 12 horas, 110km y 1000 metros de subida en bici. 

En total de Tarija: 280km, la mitad asfaltada, la mitad de tierra, tres subidas enormes, la altura máxima de 3800m. Y pensábamos que la aventura solo iba a empezar en Tupiza!

De Tupiza, teníamos planes de ir por el árido Sur Lipez, a San Pedro de Atacama, en Chile, un viaje de 8-10 días. Pero, planes cambian! Por casualidad, llegamos a Tupiza con el Rally Dakar! No sabíamos, pero casi todo el pueblo de Tupiza estaba en la calle, mirando los autos de Dakar pasar por la ciudad. La tarde después de llegar a Tupiza, íbamos a salir en el camino a San Vicente. Cuando encontramos la ruta, también encontramos el Dakar; el rally vino por nuestra ruta a San Vicente! Entonces tuvimos  que pasar una segunda noche en Tupiza. 

Pasamos la tarde mirando el Dakar con toda la gente, pero la gente también estaba mirando a nosotros: estos gringos en bicis con todo su equipaje. Mientras manejamos por las calles, gente gritaba "Dakar, Dakar." Cuando Adie los saludó con la mano y hizo sonido de claxon, como todos los camionetas, todo la gente aclamó! Nunca hemos estado tan populares!